Laberintos de Cristal

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Laberintos de Crital ¿ Qué significa?

Este concepto de laberintos de cristal surge de una necesidad de actualizar el ya conocido “Techo de Cristal” en la carrera laboral de las mujeres ya que se reconocieron nuevos fenómenos en los relatos de sus trayectorias laborales que afectan la subjetividad femenina.

“Laberintos de Cristal” es una noción descriptiva, entendida como un espacio con varios puntos de entrada y salida –a diferencia de los laberintos clásicos-, en tanto que la imagen de cristal se debe a que perciben sus paredes como transparentes: a través de las cuales pueden ver a otras mujeres que, como ellas, circulan por el laberinto buscando variados caminos para seguir avanzando. En esto se diferencia del techo de cristal, que supone una escala laboral unidireccional, con una cima a alcanzar como punto exitoso de llegada. Por el contrario, el laberinto de cristal pone el acento en las trayectorias que se van haciendo, en las marchas y contramarchas más que en una búsqueda sostenida de un punto definitivo de llegada. (Burin, M., 2012)

El interrogante sigue siendo el mismo: ¿por qué las mujeres estamos tan sub-representadas en los puestos jerárquicos más elevados de todas las organizaciones laborales? A un grupo de mujeres reconocidas como “innovadoras” (por estar identificadas con el modelo masculino de trabajo: deseos determinados por una actitud de empuje, de iniciativa, de afán de progreso, de proyectos económicos ambiciosos, etc.) es a las que más afecta este fenómeno en el cual se han detectado dos tipos de desarrollos afectivos: estados de confusión a los que se suman la ambigüedad que implica dudas y el no saber qué decisiones tomar, y estados de depresión seguidos de continuos autoreproches, sentimientos de inutilidad, autoculpabilización, etc. Esto se debe a las cargas de trabajo que experimentan las mujeres: la del trabajo productivo, la del reproductivo –especialmente la maternidad-, la de cuidados si es que hay personas que necesiten de ellos, y la del trabajo comunitario (Informe Regional de Desarrollo Humano del Instituto de Desarrollo Humano. Costa Rica, 2010).

Es así que a las mujeres que decidieron tener como eje central de su vida su desarrollo profesional se les exigen mayores habilidades para poder sustentar el puesto que ocupan y más aún si quieren alcanzar otro más alto. Pero también existe otro grupo de mujeres, las “transicionales”, que tratan de equilibrar ambos aspectos de su vida –público y privado-, procurando ser “la que todo lo puede”. A mi parecer, a ambas se les exigen ser “mujeres maravilla” ya que a las primeras se les demanda ser excelentes profesionales, rozando la perfección, y a las segundas se les suma ser las “amas de casa y/o madres ideales”. Todas estas ambigüedades entre en ser y el hacer -que llegan a hasta generar dudas en la identidad de género de las mujeres-, no se presentan en ningún momento en la trayectoria laboral de los varones, ni mucho menos, en la privada o  familiar.

El papel de la mentoria en los laberintos de cristal

Una figura muy importante en los laberintos de cristal es la de las mentoras, mujeres con una larga trayectoria laboral y que, por ende, ya han experimentado varios obstáculos pudiéndolos atravesar, y es justamente por este aspecto que sirven de guía a las jóvenes mujeres que se insertan en el mercado laboral, ayudándolas a llevar adelante su carrera sin que la abandonen cuando se vean agobiadas o confundidas por los obstáculos anteriormente mencionados.

En mi opinión, la figura de estas mujeres es un grito a la sororidad, es más, Mabel Burin recalca el compañerismo y solidaridad que debe existir entre las mujeres experimentadas y las recientemente insertadas en lo laboral. La de al lado no es competencia, es mi compañera de trabajo y si nos unimos, también lo será de lucha.

 

Autora: Luz López.

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