La juventud y la lucha feminista.

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La juventud y la lucha feminista.

Se suele asociar la palabra juventud a la cuestión de la lucha feminista, de clases y estudiantil. Parece que las personas que reivindican su derecho a tener una vida digna y libre solo pueden ser jóvenes, y al asociar juventud con inmadurez a veces llegamos a pensar que luchar por nuestros derechos es cosa de utopías pero no es así.

El pasado 8 de marzo decenas de miles de mujeres de todo el Estado español salieron a la calle para protestar por sus derechos, para luchar contra el heteropatriarcado y para pedir que se las dejara de asesinar por el simple hecho de ser mujeres. Yo estuve en la manifestación de Bilbao y, si bien faltó un poco de organización, fue fantástica.

lucha feminista
Bilbao, 8 marzo 2017. Fuente: Grupo de Gazte Komunistak.

La gran mayoría de las mujeres eran jóvenes aunque también hubo señoras mayores que gritaban las consignas feministas sin ningún pudor, pero eran menos, lo cual muchas veces nos hace pensar que la lucha feminista y obrera es una fase, y no lo es—curiosamente lo mismo que se tiende a pensar sobre la orientación sexual de las mujeres cuando la manifiestan a una corta edad—.

La mayor parte de nuestras madres vivieron el franquismo y por aquel entonces los derechos de las mujeres eran realmente mínimos. Finalizada la guerra civil las mujeres volvieron a sus trincheras, sosteniendo sobre su espalda los pilares de la familia tradicional cristiana; sometidas a su padre, a su hermano, a su marido e incluso a un órgano especial creado únicamente para controlarlas si éstos morían. Junto al final del franquismo la posición sociocultural de la mujer fue creciendo considerablemente y debido a esto, al igual que algunas trabajadoras y algunas estudiantes, muchas abandonaron la lucha; dejaron de reivindicar su derecho a cobrar el mismo sueldo que un hombre por trabajar lo mismo, a poder caminar de noche sin que las siguiera un miedo atroz, a poder vestirse como quisieran sin sentirse juzgadas por una sociedad profundamente machista, y un larguísimo etcétera.

lucha feminista
Madrid, 8 marzo 2017 Fuente: Alba Cetina instagram: @photographemort

Pero las mujeres jóvenes no han nacido durante el franquismo. A ellas no les raparon el pelo porque sus maridos secundaran huelgas, a ellas no las internaron por ser madres solteras o prostitutas, a ellas no les hicieron beber aceite de ricino para provocarles diarreas, no. Ellas han nacido después de la constitución de 1978. No quieren sentirse sexualizadas por los medios de comunicación, no quieren ser víctimas del acoso sexual de compañeros de militancia, no quieren que en las entrevistas de trabajo les pregunten si tienen pensado formar una familia en un futuro cercano. No quieren que las maten. Han visto lo que hay, y no les gusta. Y cada día la lucha feminista se vuelve más tolerante con las distintas orientaciones sexuales, más comprensiva con otras opresiones y más interseccional.

Siempre se dice que las democracias occidentales están muy avanzadas mientras la realidad difiere de la forma más brutal posible. Al mismo tiempo que en el Estado español más de dos decenas de mujeres en este año han sido asesinadas por su pareja o expareja se nos lanza constantemente la consigna de que estamos mejor que hace años. Que ya no hay nada por lo que debamos luchar, nada que ganar. Y el problema es que se piense eso cuando la realidad es que no solo hay mucho que ganar sino también hay mucho que perder.

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