La desigualdad de género

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Autora: Beatriz Arias Vega, Historiadora

La desigualdad de género ¿Cuando comienza ?

Vamos a reflexionar sobre el surgimiento de la desigualdad de género . Nuestra raza, el Homo Sapiens, acabó por conseguir imponerse como raza dominante en la mayor parte de la Tierra. Siglos de desarrollo del encéfalo hicieron del Sapiens un individuo con unas capacidades más avanzadas que el resto de animales. Pronto, las comunidades de Sapiens superaron la satisfacción de resolver las necesidades básicas de los seres vivos para preguntarse cosas sobre el cosmos, la magia, el mundo intangible, el poder, las relaciones con otros Sapiens. Y puesto que nuestra raza, como la mayoría de animales, está compuesta por dos sexos, a medida que estas sociedades avanzaban también lo hizo el rol que cada individuo ejercía en la comunidad.

La biología atribuyó a las mujeres la misión de gestar a la descendencia. El varón en esencia sólo era necesario para implantar el esperma que fecunda al óvulo, que se desarrolla durante nueve meses en el útero de la madre.Y si observamos algunos mitos anteriores a la tradición judeocristiana, la mujer como generadora de vida es un objeto de adoración. Sin embargo, ¿cuándo se empieza a producir la desigualdad de género? Es difícil precisarlo, pero las investigaciones apuntan a que la progresiva individualización del ser humano al tiempo que no se podía desprender del concepto de comunidad hizo que las mujeres adquirieran un papel secundario mientras que los hombres hacían las “grandes cosas”. Muy probablemente, la “desventaja” de tener menor fuerza física y pasar esos nueve meses gestando al feto en una situación de movilidad reducida contribuyó a que de manera parcial los hombres decidieran ser “protagonistas” y relegaran a las mujeres a una esfera privada y nada importante de cara a la galería.

Lo que queremos resaltar es que mientras que los hombres hacían las “grandes cosas” (que podía ir desde cazar un ciervo para llevar comida hasta planear una guerra contra otros hombres considerados enemigos) las mujeres aceptaron ese rol secundario ejerciendo con gran desenvoltura las tareas de gestionar el hogar, la crianza y educación de los hijos e hijas, la economía, la toma de decisiones familiares… hasta que ciertamente se llegó a un punto en el que, siendo la encefalización femenina la misma que la masculina, las mujeres empezaron a reclamar su lugar en la sociedad, tal que así como conformadoras de la mitad de la población humana en el mundo. Es esta una lucha de muchos siglos, decenios de protesta y movilización ante un rol adquirido y no aceptado por la mayoría de nosotras. Si bien a algunas mujeres se les puede considerar como imbuidas en el sistema patriarcal, hay otros encomiables ejemplos de pioneras que batallaron para revertir una situación de injusticia clamorosa a lo largo de la Historia. Por tanto, queremos rendirles homenaje y recordar que la lucha continúa, pues queda mucho por hacer. Sin embargo, gracias al esfuerzo y sacrificio de estas mujeres valientes y justas, y dentro de la labor que todas las que participamos en este proyecto abrazamos, debemos vislumbrar un futuro más justo para la totalidad de nosotras y también de nuestros compañeros hombres.

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